Coronados de Tango – Episodio 4

“CHARLO, el sucesor de Carlos Gardel”

por Rubén Peloni

Bienvenidos a “Coronados de Tango“, un espacio que he creado para compartir mi canto y mis reflexiones acerca de este género musical que tanto amo.

Hoy por ser la cuarta entrega voy a evocar a un artista que tuvo sus inicios promediando la segunda década del 1900 y en modo vertiginoso empezó a realizar registros musicales para los más importantes sellos de la época, transformándose así en uno de los artistas que más grabaciones ha dejado en la historia de la música argentina, llegando a grabar más de 1100 obras, con un estilo propio, refinado y una técnica perfecta.

Su copioso e incansable trabajo dejó una extensa lista de muy buenas composiciones,  especialmente tangos, con versos propios o de notables autores como Enrique Cadícamo, Pascual Contursi, Homero Manzi o Celedonio Flores.

Además de cantar, fue actor y llegó a ser primera figura en el ambiente teatral ya sea como actor, cantor y autor de canciones.

CHARLO, EL SUCESOR DE CARLOS GARDEL

Fue estribillista de grandes orquestas de la época logrando gran fama, y luego, al independizarse y actuar como solista en radios y escenarios, su popularidad aumentó a tal punto que llegó a la Gran Pantalla promediando la década del 1930. 

Como hombre de tango, dijo ser siempre “fan” de Ignacio Corsini y supo gozar de la amistad de los grandes de la época, como CARLOS GARDEL y Edmundo Rivero quien fuera uno de sus guitarristas antes de transformarse en un consagrado cantor.

Fue un amante de los deportes que lo ayudaron a mantener su linea y fue un detallista la hora de vestir. Si amigos, hoy les voy a hablar de Carlos José Perez de la Riestra, popularmente conocido como “Charlo”, para muchos el sucesor de Carlos Gardel!

Cuentan los historiadores que Carlos José Perez, nació un 7 Julio de 1905 en la estancia La Piedad, ubicada entre las estaciones ferroviarias de Guatraché y Avestruces, en la provincia de La Pampa

Al no existir Registro Civil en el lugar, sus padres recién lo anotaron cuando se instalaron en el partido de Puán, en la provincia de Buenos Aires dos años después, un 6 de junio de 1907, y en 1922 la familia se instaló en el barrio porteño de Belgrano.

Este barrio se caracterizaba por la presencia de lujosas mansiones y grandes caserones rodeados de arboledas. Los estilos predominantes eran eclécticos, con elementos principalmente de las arquitecturas inglesa y francesa.

Si bien los historiadores coinciden en que su nombre era Carlos José Pérez De la Riestra, en su partida de nacimiento solo figura Carlos José Pérez y siendo el apellido materno Urdinola, cabe preguntarse ¿De dónde salió De la Riestra?

A partir de los ocho años Charlo mostró que estaba dotado para la música. En un reportaje el cantor diría:

“…lo primero que toqué fue el violín, de oído; después la guitarra, y chapurreaba el piano. Yo lo que quería era tocar el piano, pero lo maltrataba. Por eso me hicieron estudiar…” 

Durante una fiesta de fin de curso en 1924, tuvo la misión de acompañar con el piano a los diferentes cantantes y al final, ya fuera de programa, se animó también él mismo a cantar. 

En esa fiesta se encontraban presentes los dueños de Radio Cultura, quienes lo invitaron a participar en la emisora, que era la más escuchada en ese entonces por los pocos poseedores de aparatos a galena. 

Fue allí en la radio que el ingeniero Enrique del Ponte, unos de los propietarios de la emisora, le sugirió el seudónimo Charlo, derivado de Charles es decir Carlos en español, ya que los oyentes no podrían retener lo extenso de sus nombres y apellidos.

En sus inicios tenía un estilo gardeliano del que fue despegándose paulatinamente a medida que fue construyendo su inconfundible estilo propio, que tuvo sus bases en su extensa tesitura, su perfecta afinación, y un timbre de tenor, no obstante fuera barítono. 

En reportajes Charlo mencionó que evitaba escuchar las interpretaciones de Gardel, no por disgusto, al contrario, sino para evitar caer en una imitación a Gardel tan frecuente en aquella época”. 

FOTOMONTAJE CHARLO / GARDEL

En reportajes Charlo mencionó que evitaba escuchar las interpretaciones de Gardel, no por disgusto, al contrario, sino para evitar caer en una imitación a Gardel tan frecuente en aquella época. 

A partir de 1927 abandonó su carrera de abogado y debutó como galán cantor en los famosos Teatros de Revista, un género muy en boga en esa época, que ha inspirado a libretistas y compositores que, acompañados de innumerables comediantes, bailarines, vedettes, músicos y  cantantes, dieron vida a espectáculos de indudable raigambre popular.

Mientras se desarrollaba la temporada, fue a buscarlo Francisco Canaro para grabar con él para el sello “Odeón”, la propuesta de Canaro –según el mismo Charlo– fue que le pagarían treinta pesos por cada estribillo cantado, y su nombre no figuraría en las etiquetas, tal como era costumbre hasta los primeros años de la década del ’40. También realizó grabaciones con la orquesta de Francisco Lomuto, que era artista del mismo sello. 

“…según el mismo Charlo, fue que le pagarían treinta pesos por cada estribillo cantado, y su nombre no figuraría en las etiquetas…”

Fue autor de famosas obras entre las que podríamos destacar: “Tu pálida voz”, “Sin lágrimas”, “Rencor”, “El viejo vals”, “No hay tierra como la mía” y en colaboración con el inolvidable poeta Enrique Cadícamo el tango “Ave de Paso”, una pieza que lo llevó a hacerse conocido en toda América latina y parte de Europa. Pero también incluyó en su repertorio numerosas piezas que no fueron de su autoría, pero de las cuales dejó versiones inolvidables como su versión del tango  “Las cuarenta” de Grela y Gorrindo o del tango “Olvido” de Rubinstein y Amadori, sin dejar de mencionar la fabulosa versión que realizara de uno de los tangos más hermosos de la historia, con letra de Enrique Cadícamo y música de Juan Carlos Cobián llamado “Nostalgias”.

Ensayaba todos los días durante cinco horas, y practicaba vocalización con su maestro de canto. Además grababa contemporáneamente con Canaro, con Lomuto y como solista. Tres veces semanales actuaba en radio, y los fines de semana se presentaba en los principales cines de la Capital y sus alrededores.

Gracias a la difusión de sus discos la voz de Charlo se hizo muy popular. Esto le abrió las puertas al exterior, y supo aprovecharlo. Su primera gira importante comenzó en 1938, actuando con gran suceso en Chile: “Esta es tu oportunidad, vestite y cantá como sabés, y vas a ver que vas a matar”, le había pronosticado su manager José Razzano, y tuvo razón. 

“Esta es tu oportunidad, vestite y cantá como sabés, y vas a ver que vas a matar” – JOSÉ RAZZANO

Sus giras incluyeron Bolivia, Venezuela, Cuba y los Estados Unidos. Principalmente en La Habana y en Lima su éxito fue tal que lo consideraron el  sucesor de Gardel. Pero también viajó a Brasil, Panamá, Colombia, Portugal, España, Francia, Bélgica, países donde fue recibido con gran admiración.

Incursionó en el cine, rodeado de primeras figuras y sin desentonar. Sus dotes de galán y sus condiciones físicas le permitieron hacerlo con holgura. En 1935, año de la muerte de Gardel, participa en el film “El alma del bandoneón”, donde la artista principal era Libertad Lamarque. 

CARTEL OFICIAL DEL FILM “PUERTO NUEVO” 1936

En 1936, participa en el film “Puerto nuevo”.  Una película de tono romántico dentro de un contexto social acuciante provocado por la crisis económica del ‘30, donde un joven cantor de la villa de emergencia de nombre Carlos -interpretado por Charlo- y un pseudo manager apodado Dandy e interpretado por el gran Pepe Arias, son “descubiertos” por Raquel, una “pituca” que los invita a tocar música en su casa. Ella se propone secretamente ser la mecenas de Carlos, del cual se enamora y abandona por ello a su novio.

En este film Charlo canta el tema principal “Puerto Nuevo”, el tango “Yo también soñé” y el tango “Olvido” con letra de Luis César Amadori y música de Luis Rubinstein, siendo la orquesta de Canaro la que ejecuta la música.

En 1945 Charlo estuvo al borde de la muerte cuando el avión trimotor con el que había iniciado su gira, se quedó sin combustible y el piloto debió hacer un aterrizaje de emergencia en el Río Negro, un afluente del Amazonas. Se perdieron los equipajes, pero lograron salir con vida salvándose de correr la misma suerte que le tocó al Zorzal 10 años antes.

Con Carlos Gardel, tuvo una relación cordial y amena. Como testimonio de ello el Zorzal le dedicó, antes de partir a su última gira, uno de sus más célebres retratos, fotografiado por José María Silva, de Montevideo, con la siguiente dedicación: “A mi colega inteligente y gran intérprete de las canciones de mi tierra y buen amigo Charlo, con gran simpatía Carlos Gardel”. 

“…antes de partir a su última gira, Gardel le dedicó uno de sus más célebres retratos con la siguiente dedicación:  “A mi colega inteligente y gran intérprete de las canciones de mi tierra y buen amigo Charlo, con gran simpatía Carlos Gardel”. 

Esta fotografía, única en su referencia a otro cantante contemporáneo, fue la imagen elegida para ilustrar la tapa del long play “Éxitos de Gardel en la voz de Charlo”, editado en 1978. 

Al igual que Gardel, siempre cuidó el detalle y su físico de galán, participó activamente en distintos deportes como esgrima, natación, fútbol, box y equitación. Jamás nadie lo vio descuidado, sin afeitar o despeinado. Fue un obsesivo de esa actitud, y hoy cualquier foto suya que se tome al azar lo demuestra. 

El Golpe cívico-militar que derrocó a Perón en el ‘55 condenó al ostracismo laboral a muchas figuras, eliminadas de las programaciones radiales y de los escenarios por el solo hecho de ser “peronistas”, entre los cuales podríamos mencionar a Tita Merello quien tuvo que exiliarse a México, a Hugo Del Carril “culpable” de haber grabado La Marcha Peronista, a la inigualable Nelly Omar, amiga personal de Evita y a nuestro protagonista de hoy, quien lejos de frenar su meteórica carrera artística, aprovechó esos años para emprender extensas giras internacionales, llevando al tango como bandera por todo Latinoamérica y por gran parte de Europa. 

A pesar de la intensa labor artística trabajó en demanda de mejores condiciones laborales para los músicos, los cantantes y demás integrantes del varieté. Esto lo llevó a ocupar la secretaría general de la Unión Argentina de Artistas de Variedades.

El 29 de junio de 1990, en un acto realizado en el Salón Dorado del Teatro Colón de la ciudad de Buenos Aires, y junto a otras cuarenta personalidades, Charlo fue distinguido como Académico de Honor por la Academia Nacional del Tango de la República Argentina. Cuatro meses después de recibir esta distinción, el 30 de octubre de 1990, murió en Buenos Aires a sus 85 años.

Bien amigos!, hasta aquí la historia de nuestro homenajeado de hoy, un incansable trabajador, un detallista y un estudioso, que no obstante haber desarrollado una larga y prolífica carrera, tal vez no haya tenido el reconocimiento que se merecía, pues sin duda estamos hablando de un artista de gran talento y un cantante completo y fino. 

Espero que gracias a este video se atrevan a recorrer y profundizar su historial artístico y seguramente encontrarán un motivo más para amar el tango canción.Les mando un fuerte abrazo tanguero no sin antes pedirles que compartan y comenten este video, y por que no, me sugieran nuevas historias para contar. Hasta el próximo capítulo de “Coronados de Tango”.